Hay tres familias: respaldadas por reservas fuera de cadena (USDC, USDT), sobrecolateralizadas en cripto (DAI) y algorítmicas. Las algorítmicas puras han fracasado repetidamente; trátalas como experimentos.
El riesgo de una stablecoin es de contraparte y de reservas: quién audita, en qué instrumentos está el respaldo y si puede congelar direcciones. Diversificar entre dos emisores reduce el riesgo de desanclaje.
En gestión de riesgo, la variable que controlas es el tamaño de la posición. Con un riesgo fijo por operación (por ejemplo 1% del capital), la distancia al stop determina cuántas unidades compras.
Piensa en carteras, no en apuestas: define porcentajes por nivel de riesgo, reequilibra por reglas y escribe tu plan antes de entrar. Un plan escrito es lo único que sobrevive a la euforia y al pánico.
