El trilema de escalabilidad plantea que es difícil maximizar descentralización, seguridad y capacidad a la vez. Los rollups ejecutan transacciones fuera de la capa base y publican datos y pruebas en ella, heredando su seguridad.
Los optimistic rollups asumen validez y abren una ventana de disputa (típicamente 7 días) en la que cualquiera puede presentar una prueba de fraude. Los ZK rollups publican una prueba criptográfica de validez, lo que permite retiros rápidos a costa de mayor complejidad.
Casi todos los rollups actuales usan un secuenciador centralizado: puede reordenar o censurar temporalmente, aunque no robar fondos si existe una vía de escape forzado. Evalúa siempre si esa vía existe y funciona.
Los puentes concentran el riesgo histórico más grave del sector. Un puente canónico basado en la propia seguridad del rollup es preferible a un puente de terceros con multifirma y validadores externos.
