Un contrato perpetuo replica el precio spot sin vencimiento mediante la tasa de financiación: si los largos dominan, pagan a los cortos, y viceversa. Esa tasa es a la vez un coste y un indicador de posicionamiento.
La base es la diferencia entre futuro y spot. Un arbitraje cash-and-carry (spot largo + futuro corto) captura esa base y es la operativa neutral más común entre profesionales.
El apalancamiento no multiplica el retorno esperado, multiplica la varianza y acerca el precio de liquidación. Cuando muchas posiciones apalancadas comparten zona de liquidación, se producen cascadas que barren stops y luego se revierten.
El uso más racional de derivados para un inversor es la cobertura: reducir exposición direccional sin vender el activo subyacente, o proteger una cartera durante un periodo de alta incertidumbre.
